domingo, 14 de agosto de 2016

Oda a Bélgica

Pues resulta que yo soy
mu de colarme en el transporte público
que está mal ya lo sabemos
una free rider
vamos una gorrona
de to la life
pero ahí estaba yo valiente
brave sin pelirroja
mirando que no subiera un revisor salvaje
que no ve la gracia de 90€ de multa
Y yo sospechando de to el mundo
que parecía un chino
con el sol de cara sae
y va entrando gente y juegas al descarte
y una viajecita
un runner
una preñá
otra viejecita
Illo no me jodas las viejas no son revisores disfrazaos
no hay tensión vamo a calmarno
Relax ourselves
Pos mira ya he llegao
Y nadie me ha pillao
Soy la fuckin Máster del universo
Y 9€ me he ahorrao.

Pos bueno me voy a hacer vida normal
jiji gofres jaja
y voy a Gante y luego como no vivo allí vuelvo
toda lógica my mind
y me meto en una Iglesia
que es bonita pero de cantarle por soleares
y hacerle el café por las mañanas si las Iglesias bebieran café
de rociarla con agua bendita vaya
Po resulta que en misa estaban
Y yo pero que hago aquí
What am I doing here
Y por qué estoy en la cola pa comulgar
Pero me dejo llevar
From lost to the river
Y a eso que empiezan a cantar
Y yo me echo a llorar
Pero de eso de cuando eres feliz
Y ya piensas que estás completa
Pos qué haces lloras
Que otro motivo pa llorar también era
que el guía de Gante decidió que 1317 era el S. XIII
Y tú pos te caes muerta
Te fall dead
Pintor era
Que se inventó el verbo atrayó
Señor pero qué penica
Eso es la falta de jamón
Que yo lo sé.

martes, 28 de junio de 2016

A lo que vamos

No, no se trata de insultar al que no piensa como tú. La democracia se basa en eso, cada uno -conforme a su propia experiencia y circunstancias- se forma una opinión -que corresponderá más o menos con la realidad según el nivel de hipocresía autoimpuesto para no volvernos locos- y vota en función de ella. Hasta ahí todo bien, todos muy demócratas.

No, no me gusta Ciudadanos. No lo escondo porque tiene ideales muy contrarios a los míos. 

¿Qué hubiera pasado si hubiese ganado Ciudadanos?

Que estaría jodida. 

¿Hubiese criticado tan duramente a sus votantes como lo he hecho con el PP?

No.

No, por una razón. Que sus ideales no comulguen los míos es completamente válido. Que vean el mundo de forma diferente y tengan otra perspectiva, válido también. Por supuesto sigo diciendo que me parece errónea su forma de pensar, pero a todos nos lo parece la de todo aquel que no es afín a nuestra opinión.

¿Por qué entonces no dejas que cada uno vote lo que le dé la gana?

Porque, mi crítica hacia el PP, no es por motivos ideológicos, con los que por supuesto tampoco comulgo. Es un partido machista, homófobo, racista y retrógrado: la viva imagen de España. Ya se sabía que iba a ganar.

La crítica ha venido por todo lo que tiene ese partido detrás. Cientos de casos de corrupción, jueces comprados y grabaciones de un Ministro del Interior declarando que usa su poder para cometer fraude en el sistema. Que reconoce abiertamente que ha ahogado hasta el extremo a Cataluña. Que es el responsable de estas elecciones y que, sí, es un corrupto. El mismo que ha elegido a dedo a Indra, una empresa que también está inmersa en la trama de la Púnica, saltándose el concurso público. Un corrupto eligiendo una empresa corrupta para llevar a cabo elecciones de dudosa fiabilidad y que han supuesto la mayor diferencia respecto a los sondeos previos de toda la democracia.

Pero los sondeos fallan, eh.

Sí, fallan, por un porcentaje mínimo. Para que las cuentas salieran, toda la abstención tendría que haber venido de votantes de Podemos (seguro que estaban fumando porros en el parque con sus rastas y sus cosas y se les olvidó) y, además, que muchos de los votantes de Podemos votaran al PP (quizás ese día se peinaron y, ¡sorpresa!).

Pero eso hay que demostrarlo.

Cómo, exactamente. Los votos han sido destruidos, sólo quedan las actas. Han sido muchas las denuncias desde las mesas electorales pero ya no quedan pruebas. A eso se le suma que ha fumado una serie de estadísticas sin contar el voto por correo sólo para demostrar que no ha habido corrupción, dejando en el aire el resto de indicios. 

Aquí lo que sabemos es que un corrupto ha contratado una empresa corrupta que misteriosamente baja el 40% de sus honorarios para que la elijan a ella sí o sí (hay que ver con la ley de oferta y la demanda, eh) y que el PP ha justificado todas estas acciones por la prisa en repetir elecciones. No sé qué prisa, cuando ya se escuchó a Rajoy con micros abiertos decir que ya era seguro que se repetirían elecciones el 26-J cuando los partidos todavía jugaban a crear falsos pactos en las primeras.

¿Por qué está todo el mundo tan seguro de que en Venezuela -que además hay observadores internacionales- es una dictadura y se manipulan los votos pero resulta imposible pensarlo de España? ¿Por qué no ha controlado las elecciones una auditoría externa? Peor aún, ¿por qué los votantes del PP se indignan muchísimo cuando les propones esto?

Los resultados son los que son, han ganado y ya está.

Sí, han ganado. Y sí, lo iban a hacer de todas maneras.

Porque el pensamiento generalizado es que PP y PSOE roban, lo llevan haciendo toda la historia de la democracia y cualquier nuevo partido que entre va a robar también. Ya puestos, mejor malo conocido que bueno por conocer. No ha ganado una opinión política distinta a la mía sin más: ha ganado el miedo, la desinformación y la corrupción a gran escala.

Joder, que hasta la sede desde donde han dado el discurso estaba embargada. Bueno, qué digo, pagaron 1.2 millones a la Audiencia para que dejara de estarlo.

Así que no, por más que digáis que no respeto la democracia, no es cierto. Los que no la respetan, son ellos. Y todos aquellos que lo habéis hecho posible.

viernes, 24 de junio de 2016

"Podría violarte al bajar del bus".

Resulta que tenía que volver a casa de madrugada, desde más o menos la otra punta de Berlín, y entre semana a esa hora no hay ni trenes ni metros. Venga, campeona, que en buses nocturnos llegas.

Cojo con -lo que yo creía- suerte el primer bus a tiempo porque se retrasa y me pongo en marcha. Hasta ahí normal. Llego al destino y de ahí tengo que esperar 10min para el transbordo en Zoo. Es estación concurrida así que incluso de noche hay mucho movimiento, Berlín no descansa. Me siento a esperar y el chaval rubio y alemán de mi lado enseguida me pregunta que si alles gut. Sí hijo, sí, alles gut. Todo bien, vaya. Hasta que me preguntaste.

Me empieza a hablar súper aleatoriamente y miro al chaval que tiene al lado, su amigo, y pone cara de "otra vez empieza". Pero lo hace con sonrisa cansada, como de "verás la que te espera, esto lo he visto más veces".

Me dijo adónde se dirigía y resulta que era el mismo sitio que yo. Vaya, hombre.

Evidentemente no cometí el error de novata de decírselo yo primero, yo le ignoraba, fue él quien por iniciativa propia dijo su parada y casualmente era la misma que la mía. Algo mal funciona en el mundo cuando hubiera sido un error decir mi destino yo primera, porque si alguien te pregunta dónde vas deberías poder decírselo sin ningún miedo a las consecuencias que puede acarrear, pero esa es otra historia.

Tras los 10min del transbordo dándome el coñazo con que si tiene 21 años pero es fuerte para su edad y que dónde están mis amigos, aparece el bus. Él se despide de su amigo y se queda solo, yo mientras me cuelo por la puerta trasera del bus sin enseñar el ticket al conductor sólo para quitarme al coñazo de chaval de encima. No sé para qué, porque ya se encargó él de conseguir sentarse al lado mía en un acto de acoso evidente. Tío, que me dejes. En fin.

La siguiente media hora es absolutamente inefable. No sabría cómo describirla porque estoy tan anodada que me cuesta pensar que haya sido real.

Era como tener a un violador con suero de la verdad para responder a todas las preguntas que se me antojara hacerle.

Me empezó a preguntar de nuevo que dónde estaban mis amigos. Que por qué yo iba en bus sola.

Yo le decía que mis amigos estaban en otra parte y que no pasaba nada por ir en bus sola, que por qué tendría que ser eso un problema. Y atención:

- Porque cualquier hombre es más fuerte que tú.
- ¿Cómo?
- Que cualquiera puede hacerte algo. Eres muy pequeña. Yo te puedo proteger.
- No necesito protección.
- Sí necesitas porque estás sola (esto a él le parecía muy obvio).
- ...
- ¿Por qué estás sola?
- Tú también estás solo.
- ¡Pero no pasa nada si yo estoy solo! (Esto le hizo mucha gracia). Yo soy un hombre y soy más fuerte. Tú necesitas un novio.
- Ya tengo novio.
- ¿Y dónde está? ¿Por qué no está aquí contigo?
- Porque no vive en el mismo sitio que yo.
- Tu novio debería ir contigo siempre porque Alemania es muy peligrosa.
- ¿Peligrosa?
- Sí, en Berlín viven 3 millones de personas y algunos por la calle te tocan.
- No he tenido ningún problema de esos aquí.
- ¿¿¿No te ha pasado nunca aquí??? Pues has tenido suerte pero no va a seguir así.
- Ajam.
- Pero por qué no está tu novio contigo. (Y dale la burra al trigo)
- Tú también estás solo (esto me parecía muy obvio, la conversación ya se iba tornando en bucle y la gente del bus evidentemente nos miraba y no para bien).
- Pero yo no tengo novia y si tuviera la acompañaría siempre aunque tardara una hora en llevarla a su casa. (¡Anda, caballerosidad!)
- ¿Y no te despegas nunca de ella?
- ¡Claro que no! (Como si yo estuviera diciendo una locura).
- ¿Por qué no? (Yo estaba tranquilamente apoyada en la ventana haciendo preguntas de psicóloga porque, claro, qué otra cosa iba a hacer).
- Porque es mi novia y ella me quiere y yo la quiero a ella así que no necesitamos estar solos y además un hombre le puede hacer algo.
- ¿Cómo tú ahora?
(Se ríe).
- Yo te hablo porque puedo hablarte y nadie va a impedirlo (si hubiera una medalla a la obviedad, él estaba seguro de conseguirla).
- ¿Y si estuviera aquí mi novio?
- Pues no te hablaría porque no estarías sola y él te podría proteger.
- ¿Necesito que mi novio me proteja de ti?
- Te tiene que proteger de cualquier hombre.
Hablaba como si tuviera que explicarme que el agua moja.
- ¿Y de una mujer?
- Una mujer no va a atacarte.
- Ya, eso ya lo sé. (¡Feminazi!)
- Pero dónde están tus amigos. (Chico, qué pesado).
- Que para qué quieres a mis amigos.
- Porque si no están tus amigos yo puedo violarte.
(WTF!)
- Es que no deberías ir sola.
- No voy sola, el bus está lleno.
- Sí pero cuando nos bajemos vas a estar sola. Tu novio debería haberte acompañado.

(Su cara era de profunda confusión. En su pequeña y lógica mente alemana, yo era más débil que él y estaba sola, a pesar de que el bus estaba lleno, lo que sin duda significaba que ya me podía hacer algo si él quería al bajar del bus. Lo cual, por otra parte, resultaba cierto).

- Estás demasiado borracho.
- Sí, he bebido mucho. (Otra vez su cara del que dice una obviedad).
- ¿Por qué estás borracho un jueves? (Vaya mierdas de preguntas se me ocurrían a mí pero prefería eso a que me siguiera diciendo que podía violarme si quisiera).
- Porque puedo. (Cara de confusión otra vez. Me imaginaba su cerebro tratando de funcionar pensando que por qué yo preguntaba cosas que tenían una respuesta tan obvia. Era libre: podía beber, acosarme durante todo el trayecto, decir burradas. Llevaba razón, nadie se lo iba a impedir).
- Ah, bien.

Se hacía el silencio. Había un grupo de chicas que me miraban CON COMPASIÓN. Otra que también iba sola me miraba muy fijamente, sin saber qué hacer, pero sin ignorar la situación. Estaba alerta, queriendo estrangular al tío y sin perder detalle de la conversación. Probablemente, si yo hubiera estado en su lugar, hubiese hecho lo mismo. Los hombres del bus, sin embargo, iban a lo suyo. Sólo los dos chavales de al lado miraban de vez en cuando pero confusos, como el que piensa que bueno, tal vez me está molestando, pero yo le estaba hablando tranquilamente así que igual no estaba pasando nada (aunque era más que obvio que sí). Supongo que necesitaban que llorara, gritara o hiciera señales de humo.

No, no le estoy hablando porque esté aburrida. Me ha dicho claramente que al bajar del bus me puede violar si quiere y ha repetido en bucle ocho veces que por qué estoy sola y que dónde están mis amigos. Le respondo porque, de no hacerlo, a la tercera vez que le ignoro el tono de voz se le vuelve agresivo. Algo que, las mujeres estaban entendiendo a la perfección y los hombres no porque sólo veían a una chica sola lidiando con un pesado que, bueno, al fin y al cabo estaba borracho.


- Mi padre es rico.

(Frase aleatoria tras dos minutos de bendito silencio).

Varón, blanco, rubio, joven, rico. Lo tenía todo.

- Bien por ti.
(Explicación de toda la riqueza de su familia mientras yo miraba por la ventana).
- Sí, está bien, porque puedo hacer lo que quiera. Y vivo con un gato. (Dato muy necesario). ¿Quieres conocer a mi gato? (No, no quiero conocer a tu gato).
- Pero estás sola. (¿Otra vez? ¿En serio?)
- Sí, estoy sola. (Qué cruz).
- Y cuando bajes del bus seguirás estando sola.
- No porque tengo familia en Spandau.
- Pero seguro que yo soy más fuerte.
- (???????)
- ¡Cuántos son! ¿Dos, ocho, doce? Seguro que puedo con todos.
- Ahá.

(Tuve que aguantar esto durante 30 minutos).

Yo reconozco que en ningún momento me puse nerviosa. Sí, me estaba diciendo burradas y en su lógica obviedad podía atacarme si quisiera precisamente por eso, porque podía. Lo decía en voz alta y con toda la lógica del mundo: yo estaba allí, sola, sin novio o amigos que pudieran protegerme (él consideraba vital esa protección) y era más pequeña que él. ¿Qué le impedía atacarme si quería? Nada. Nadie.

Yo le mandé audio a mi amigo (mi supuesto novio) contándole lo que estaba pasando hablando en español rápido porque sabía que así no me iba a entender el pesado.

No sé cuántas veces en esa media hora traté de ignorarlo pero, nada, seguía y seguía. Al final en los últimos minutos se cansa y se duerme. Tengo unas fotos maravillosas de su cara desde todos los planos posibles. De hecho, tengo hasta vídeos suyos con toda la conversación anterior.

Llegó el momento. Última parada y hay que bajarse. Lo aparto porque estaba en medio, se despierta y sale del bus. Yo corro hasta el ubahn (justo al lado de la parada). Me agarra del brazo. Eh, pero dónde vas. Me voy porque está mi hermano en el ubahn esperando y eh, encantada de conocerte. Le doy la mano con el brazo del que me tiene agarrada (evidentemente con la única intención de que me lo suelte). Me da la mano (o, más bien me la aplasta) y yo, que sé soltarme en esa posición, le doblo la muñeca y salto a las escaleras del metro.

Pisarlas ya era casa porque hay cámaras por todas partes que era lo único que a mí me interesaba. Yo no tenía que entrar al metro para nada, básicamente porque llevaba cerrado horas, pero era lo más sensato que se me ocurrió hacer. Además, seguro que habrá guardias vigilando.

Sí, había. Dos.

Uno de ellos se acercó a la escalera y empezó a decirnos a una negra y a mí que nos fuésemos, que estaba cerrado. Paró a la negra (baia baia) en lugar de a mí, que seguí bajando. Vino entonces el otro guardia desde las otras escaleras a echarme también. Le conté lo que estaba pasando y sólo me repetía que tenía que salir y que los buses se podían coger arriba. (What?) Tras TRES INTENTOS para que me escuchara me planté allí a decirle que sabía perfectamente que el metro estaba cerrado porque no soy gilipollas y llevaba cerrado tres horas pero que había arriba un tío molestándome y no tenía ninguna intención de quedarme con él.

No me creyó.

Me dejó tan KO que toda la tranquilidad que había sentido hasta entonces desapareció y se me subió el nudo a la garganta. ¿Hola?

Me empezó a tratar de histérica.

Con toda la sonrisa prepotente (como la que está intentando colarse en el metro y se inventa cualquier cosa para quedarse allí) me dice vale, vamos arriba juntos, tranquila que yo te protejo (de la forma más asquerosa posible). Estábamos subiendo y quise tirarlo escaleras abajo, que se abriera la puta cabeza contra el suelo.

Llegamos arriba y me preguntó que dónde estaba ese chico. Pero lo hacía sonriendo con incredulidad, no me creía en absoluto.

El otro se ve que se había ido, no me extraña con todo lo que tardé intentando que el vigilante se dignara a escucharme siquiera.

Me empezó a vacilar. Me preguntó, literalmente, si tenía ojos. (¿Lo ves por aquí? Ah, ¿no está? Pero tienes ojos, ¿verdad?)

¿CÓMO?

Lo hubiera acuchillado en ese momento.

Podría haber llamado a la policía alemana. Y sí, ellos me hubieran creído. Pero, honestamente, ya tenía suficiente. Estaba cansadísima y prefería encontrar el modo de llegar a casa en lugar de interponer denuncia de madrugada con todo lo que eso conlleva. Le hubiera tenido que explicar toda la historia en inglés, que buscasen a un traductor para pasarlo a alemán, todo para nada porque el tío parecía haberse ido y sinceramente la burocracia alemana a las 3 de la mañana cansada de Milán para mí no era una opción. Más cuando acababa de intentar explicárselo a un vigilante y me había tratado de loca, histérica, paranoica y mentirosa, todo a la vez.

Es un vigilante, no tiene apenas formación en este tema. Luego me doy cuenta de que la Policía en España tampoco la tiene y de que intentan primero desmontarte tu supuesta denuncia falsa  (porque el primo del vecino del ferretero de su colega tuvo que dormir en el calabozo porque la novia le denunció en falso, es una zorra, y claro no puede ser que gente inocente vaya durmiendo en el calabozo así porque sí) antes que ofrecer apoyo incondicional (y experto) en esos momentos.

Me fui de allí, dolida y cabreada a partes iguales.

Pensé en la francesa que me había preguntado si quería dormir con ella esa noche en el amago que hicimos de San Juan en el canal de Kotti. Me tendría que haber quedado con ella, sí, pero estaba tan cansada que sólo quería llegar a mi casa y dormir.

La primera vez en casi tres meses ya que volví a casa el resto del camino mirando hacia atrás.




domingo, 8 de mayo de 2016

Radicales

A menudo escucho que me estoy radicalizando.


Puede ser. Pero esta es la ciudad perfecta para ello. No creo que la ciudad me esté cambiando: simplemente da rienda suelta a lo que ya hay.

Todos aquí somos inmigrantes. Hemos venido a buscarnos la vida, unos más y otros menos. Pero el caso es que todos tenemos la misma conciencia colectiva de que en España no nos queda nada que merezca la pena. Yo sé que tengo que volver, inexorablemente, porque estudié una carrera que me obliga a ejercer desde allí. Los comentarios siempre son "qué putada, tía".

Me he dado cuenta de que los más listos están fuera. Hay que tener astucia y valor para sobrevivir como lo hace la gente aquí. No nos engañemos, los alemanes no son tan fríos como la gente piensa, pero tampoco son nuestros amigos. No te van a llamar para ir de cañas o jugar al ping-pong. Hacen tándem, son simpáticos pero nunca abandonan esa actitud de profesionalidad. Es un intercambio y fin.

Todos los que están fuera son de izquierdas. Ya es casualidad, ¿no? No. Si eres joven y no viajas, no indagas, no sales de tu zona de confort, es porque evidentemente alguien te está manteniendo en España. Alguien que, por supuesto, son tus padres. Es muy respetable, ojo, pero anula cualquier posibilidad de libertad e independencia. El transcurso lógico de los acontecimientos es conseguir un trabajo, establecerse definitivamente y pensar que con esfuerzo se consiguen las cosas. ¿Con el esfuerzo de quién? Vas encadenando logros que no te corresponden hasta que te atribuyes el mérito, heredas una buena posición y ya eres otro gilipollas más. Gilipollas que, por supuesto, quiere seguir perpetuando el sistema injusto que le ha llevado hasta ahí.

Falta conciencia de cómo funciona el mundo. Me abrasa la idea de tener que irme de esta ciudad porque puedes beber cerveza a las 10 de la mañana, tirarte en una casa okupa, salir 24h seguidas de fiesta intercalando un concierto en medio y charlar sobre feminismo, psicología, educación, capitalismo o veganismo mientras se meten grasa en público con una alegría inimaginable.

De repente te pesa saber cómo funciona el mundo. Pesa el sufrimiento, pesan las vallas, pesa saber cómo dejan pasar capital y no personas en una guerra que nosotros mismos hemos provocado para explotar recursos ajenos. Y a todo el mundo parece darle igual en España. Aquí no, aquí hay conciencia. Hay decenas de campañas a favor de los refugiados, reciclan a un nivel obsesivo y el veganismo impera por encima de todo. Esa es otra, he renunciado a la mayoría de carne procesada. No voy a ser hipócrita, no me haría vegana en la vida y digo mayoría porque al bacon no he renunciado. Pero el resto, simplemente, no me apetece. No porque no me guste el sabor de la carne, si no porque me repugna tomar conciencia de cómo se produce y del estrés terrorífico que sufre el animal para abastecer a tanta gente. También sufro cuando veo cantidades ingentes de comida en los escaparates, que por la noche sobra, mientras que a los niños refugiados con los que colabora mi hermano se les ilumina la cara de felicidad cuando les compramos unas simples chuches. ¿Por qué tiene que existir tanto sufrimiento sólo para satisfacer nuestros excesos? Es un sistema perverso.

Y, sin embargo, ayer hice una barbacoa. Y la disfruté, por supuesto. Hipocresía, supongo. Eso o que la solución sería no salir de mi casa nunca más. Mi propia conciencia parte de comer carne pero asegurándome que el animal hubiese vivido en régimen de semilibertad. Será absurdo para muchos pero yo entiendo que no hay nada de malo en alimentarnos de ellos. Lo que sí está mal es meterlos en espacios ridículamente pequeños para que sufran durante toda su mísera vida hasta que acaban en una bandeja que luego compras en el supermercado. Ha sido la barbacoa más cara de toda mi vida, eso sí.

Las letras de los Chikos del Maíz son himnos. Una vez las escuchas, calan.

Ayer, en el concierto, dijeron abiertamente que les encantaba la fiesta y el alcohol pero que nadie debía poner eso como excusa para incomodar a una chica esa noche. Todos los de mi zona le aplaudieron. No he conocido tantos chicos feministas como aquí. Me junto con ellos, no tienen miedo de declararlo abiertamente. Sobre todo, no añaden un "pero..." después de eso. Son feministas y punto.

Uno de los chicos que conocí ayer en el concierto, antes de entrar, me preguntó cuál era mi canción preferida. Le dije que Putas y maricones. Dijo muy alegre "Ah, ¡yo también soy feminista!".

Me frustró muchísimo que tras 3h saltando como las locas (todavía no siento las piernas), fuese sola al baño y volviese a sufrir acoso. En Berlín me había desacostumbrado. Tuve que ir a un puto evento de españoles para recordar lo que se siente. Un pesado empezó a hablarme con intención de cogerme de la cadera. No me tocó, por mi mirada fulminante y por mi déjame en paz. Siguió hablando, muy cerca mía, sólo por joder. Le dije que me dejara tranquila y ya sólo sonreía y me miraba, insistentemente, sin abrir la boca. Eso es acoso. "Bah, no es para tanto, sólo te está mirando". Mirar a una tía de esa forma, con la única intención de incomodarla, es acoso y machismo. Es una forma de decir "Y voy a seguir porque puedo. Y te jodes". Es dominación. A los tres minutos, un hijo de puta me tocó la espalda, sin venir a cuento, cuando tenía espacio de sobra para pasar. Lo ignoré. En vista de que no le hacía caso, hizo lo mismo pero con la mano en la cintura, sonriendo asquerosamente también. Me aparté enseguida y le dije grité que no me tocara. Dos chavales de izquierda lo apartaron enseguida de mí recriminándole su actitud. Eso es el verdadero feminismo: no mantenerte en la pasividad. Eso, en España, no pasa. Ni siquiera entre la izquierda. Pasa aquí porque ni un solo tío (alemán, los inmigrantes van aparte) te va a entrar. Te respetan y eso se contagia, es una cuestión puramente social y cultural.

El otro día en la fiesta del 1 de mayo había una muy mona y muy puesta de coca hasta las cejas bailando como si no hubiera mañana en una zona elevada. Mis amigos dijeron "Eso es en España y ya le hubieran tocado las tetas, el culo o peor". Ayer, hablando con otros amigos sobre aquella misma fiesta, resulta que también vieron a la misma chica dándolo todo. Fue curioso porque su comentario fue el mismo. "Joder, a esa la pillan en España y la hacen de todo". Demasiada casualidad que los tíos de grupos diferentes opinen lo mismo. Y todos coincidían en una cosa: "aquí lo bueno es que como si te quieres poner en tetas y saludar a la gente, que te saludan y siguen a lo suyo". Es un puto paraíso feminista.

Aquí si eres tía pagas entrada como todo hijo de vecino. Y los alemanes no te miran: no eres un producto. 

Hay fiestas donde se mean en tu cara y te humillan. Pero claro, si quieres. Has ido porque te va ese rollo. Si solo quieres salir, tomar algo y bailar, vas a salir, tomar algo y bailar. Puedes ir sola al baño, que ningún tío te va a interceptar por el camino. Algo que, de lo simple que debería ser para cualquiera, suena hasta ridículo. Salvo que, claro está, vayas a eventos de españoles. Ahí volverás a recordar lo que es el acoso.

domingo, 27 de marzo de 2016

Las putas irlandesas

No es nada nuevo que Irlanda es un país católico. Como tal, ya es evidente que su sociedad va a ser patriarcal a unos niveles sangrantes.

Pero vamos a lo que me tuvo ayer toda la noche con ganas de resetear a la humanidad y empezar de 0.

Salimos a tomar algo a un pub y luego a una discoteca. Estaba todo en la misma plaza así que tardamos bastante poco en ir de un sitio a otro pero con esos tres graditos que marcaba el termómetro me abrigué como si no hubiera un mañana. Y pasé frío, claro que pasé frío.

Llegamos a la puerta de la discoteca y hay un portero pidiendo DNI. ¿Hola? ¿Qué tengo? ¿17 otra vez? 

Como la película de Zac, algo así.

Pues no, yo no había vuelto a la adolescencia, pero a mi alrededor todos la estaban viviendo de pleno.

Y ahí llegó el momento en que las vi. Tipas sin abrigo, a tres grados, con taconazos imposibles y la piel de gallina a unos niveles dolorosos. ¿ESTÁN LOCAS? Yo no daba crédito envuelta en mi abrigo de pelo, deseando enseñarle rápido el DNI al portero y entrar. Me sentía fatal por tener que dárselo pero peor me sentí cuando al verme me dejó entrar del tirón. Joder, ¿tanto llevaba sin pisar una discoteca?

Muy duro.

Total, que yo estaba flipándolo tanto que paré y todo a hacerle una foto en la cola a la de delante con intención de que se apreciara cómo tenía la piel. 

Insisto: 3°C.

Entré y el panorama no podía ser peor.



Y entonces caí en la cuenta y me cagué en Dios.

Los hombres iban abrigaditos. 

Iban, de hecho, más abrigados ellos dentro que ellas fuera. 


Qué raro, ¿no? Será que son más listos. Cualquiera sabe que si hace frío debes ponerte un jersey o una chaqueta.

Sin embargo, ellas.
Podría haber grabado un reportaje para National Geographic esa noche. Las niñas iban roneando y los niños compitiendo por ver cuál iba más borracho porque todos sabemos que, a más aguante al alcohol, más hombría.

Se formó una bacanal extrema. Una bacanal en la que me vi a mí misma con 16 años en Puerto Marina y me avergoncé toda. Soy la más viva expresión de "Hoy puta, mañana comadre".

Allí los tíos se iban pasando de una a otra, metiéndoles toda la mano que querían y liándose con cuatro en minuto y medio. Especial mención al chaval que cogió a dos de ellas, metiéndole boca a ambas sin importarle cuál de ellas caía. Se contentó con la que le pilló más cerca y soltó a la otra, que se quedó con cara de "vaya, he perdido, no quiere nada conmigo". Y ahí se quedó, de pie, confusa y sin saber qué hacer sola mientras su amiga que iba como las grecas se daba el lote con aquel desconocido que a los pocos minutos también la despreció y se fue a buscar algo más fresco.

"Es que, joder, las tías de hoy son unas guarras".

Yo sentía que el patriarcado me estaba abofeteando la cara. Ojalá dejar de ser feminista un ratito, aunque sea de vacaciones. Pero ni por esas.

No me vale eso de que ellas también podrían ir abrigadas. Le vi el coño a cuatro chicas. Iban muy ciegas y prácticamente en bolas. Ellos con su cárdigan o su Jersey y las manos muy largas. Las niñas sólo eran carne para su consumo. Y no, no se estaban dando cuenta. No se daban cuenta de que por sororidad podrían frenar eso. Sólo sabían que si querían triunfar mínimamente como mujeres, al día siguiente tendrían que cotillear por Whatsapp que se habían liado con alguno de los chicos del equipo o aquel tan mono que vio por Instagram. No vayas a ser la única que no se lió con nadie, aquella en la que ningún chico se fijó, la fea, la que desprecian porque no los excita sexualmente. Al fin y al cabo, para eso estamos, ¿no? Para ser atractivas. Algún día tendremos que prolongar la estirpe y necesitamos concienciarnos de que somos lo suficientemente atractivas para que consideren nuestro útero digno.

Esa es la única razón por la que ellas iban enseñando el coño a 3°C pasando un frío de la hostia: la aprobación.

Ellos no la necesitan. Ellos se dan palmaditas en el hombro cuando su colega le mete la mano por debajo de la falda a cualquier desconocida que le pasa por al lado. Se ríen con esa camaradería que me pone enferma.

Es un error ese pensamiento de "es que ellas también podrían abrigarse". Eso implicaría pensar que son completamente libres y no, no lo son.

Son adolescentes, madurarán. O no. Mientras tanto seguirán siendo putas. Estigma que seguramente se le quede para siempre.

No puedes pretender que una adolescente sea completamente libre y madura de elegir y de darse cuenta de lo que está pasando cuando todos los estímulos a su alrededor le sugieren lo contrario. No se puede aludir a la independencia individual del sujeto por encima del conjunto global sin pretender corregir este. Es absurdo y cruel.

Todo esto es la razón por la cual el camarero al que todavía soy capaz de matar si lo veo nos preguntó de forma maja que de dónde éramos, que él hablaba un poco de español.  Había estado acercándose toda la noche y sabía que éramos españolas. Lo ignoré bastante hasta que me preguntó directamente. He llegado a la conclusión de que es más fácil ni mirarlos porque todos son unos gilipollas potenciales. Aún así, como me habló directamente, le respondí de forma maja que era de Málaga. Total, tampoco tenía por qué ser un gilipollas en acto. Mala suerte, lo fue.

Se me acercó, me puso la mano en la parte baja de la espalda bajando hacia el culo mientras en la oreja me decía que yo era la "most beautiful here" y no sé qué más porque como un resorte me aparté mientras le decía con toda la cara de asco que no me tocara y que se largara. No me dio tiempo a terminar porque desapareció enseguida entre la multitud y ya no se acercó a nuestra mesa más, cosa que me parece bien porque el siguiente paso lógico era el puñetazo. Con qué ganas me quedé de dárselo. Y el problema de todo es que se creía con derecho. Con derecho tu puta madre.

Noelia, eres una exagerada, bien te podría haber pasado que no.

Eeepa, ahí el problema. Si no hubiera posibilidad, no me lo estaría yo ya oliendo de antes. Se nos acusa antes las agresiones de no haber sido capaces de preverlas pero cuando desconfias de todos por pura potencialidad en la intención, es que somos unas histéricas. ¿Nos aclaramos?

Volviendo a lo anterior: el problema no es de ellas, que no se tapan. Ellas no son libres. Vivimos presionadas en un sistema patriarcal donde las adolescentes buscan constantemente la aprobación de ellos. Donde la publicidad te enseña desde que tenemos uso de razón que somos objetos sexuales para satisfacerlos a ellos. Que si entre sus amigos piensan que estás buena ya te has reafirmado como mujer.

No seas la frígida.

Mejor congélate a tres grados.

viernes, 25 de marzo de 2016

El perroflautismo

La vida del perroflauta es la vida mejor. Pilla amigos por el camino, joder. Quédate media hora mirando una playa alejada de la mano de Dios. Piérdete en escenarios de películas sin saber que lo son. Haz mil fotos y no las subas a Facebook por el egoísmo de querer disfrutarlas sólo tú. Sube solo algunas para que se sepa dónde estás pero no enseñes los rincones secretos que viste solo tú. Conoce peña un día que te caiga mejor que gente con la que te has relacionado los últimos cinco años.


Acabo de poner Spotify y me ha salido el Tego Calderón de hace 15 años. ¿Hola? He tenido un flashback de mí misma en Belfast poniendo reggaeton old school porque "los guiris tienen que saber qué es perrearle a las yales y ponerse sueltos como gavete". Dios, qué noche. Gente que luego en el desayuno tiene peor cara que tú pero te saluda con un abrazo y te pregunta cómo has dormido. A los que no vas a volver a ver pero echas de menos. A los que educas en la filosofía de Calle 13 mientras te dejas la voz, orgullosa de contarles que los viste en concierto tirada en un festival.

He escalado tumbas de 300 metros, hecho senderismo entre acantilados, jugado a las pistolas por las escaleras de un hostel y robado cerveza. 

También he soltado el riñón por lujos innecesarios, como 16€ por "The best burger ever".  Irlanda es caro.

Me he metido en una discoteca hipster donde se pinchaba en una caseta de reciclaje con peña puesta hasta arriba donde los tíos llevan barbas imposibles y las tías camisas de cuadros y el pelo azul. El rinconcito liberal en un país católico.

Después fui a misa.

Desayuné en una ciudad con un australiano y su madre (la cual seguro que en su día fue hippie) que venían a recorrerse Irlanda. Luego me los encontré en otra ciudad a más de 70 millas fotografiando los mismos mensajes de paz en los muros que yo.



LA VIDA ES MARAVILLOSA, JODER.


viernes, 4 de marzo de 2016

La mentira universitaria

Bueno, ya he acabado la Universidad. Lo típico, la mejor etapa de la vida. Seguramente sea verdad. Pero vamos con aquello que no lo es: la meritocracia.

Todo el mundo ha podido comprobar cómo he dado un giro radical a la izquierda. No debería publicar estas cosas pero... ¿por qué no? He vivido engañada toda la vida.

Alumna sobresaliente, siempre la primera de clase, colegio privado, uniforme. Adolescencia, Matrícula de Honor en bachillerato, primer año de Universidad gratis. Sólo las tasas, por supuesto, nada de dinero físico. A mi alrededor, mis amigos íntimos con 3.800€ en el bolsillo (además de las tasas) para sus gastos universitarios. ¿Cómo? A simple vista, no parece demasiado justo. Sin embargo, cualquiera que me conozca sabe que rara vez estudio y que para mí no va -necesariamente- ligado el resultado al esfuerzo. Así que, bueno, tampoco era para tanto. Pero ojalá ese dinero a mí también.

Segundo de carrera. Empecé a trabajar. Tengo el orgullo de decir que la Universidad me la he pagado yo.

Fin de Máster. Ya ha acabado todo. Quiero dedicarme al género (totally UNEXPECTED) pero no, no tengo dinero. De nuevo. He llegado hasta aquí para no hacer lo que VERDADERAMENTE me gusta todo porque el Estado ha decidido que no lo merezco. Un Estado de derecha, ideología basada en la meritocracia que cuando adquieres cierta madurez descubres que era totalmente mentira.

"Pues no viajes tanto".

Ah, ¿no?

Entonces, ¿qué?

A mi alrededor, mientras yo estaba trabajando, había gente mordiéndose las uñas estudiando mañana y tarde con desesperación. Nosotras (sí, nosotras) hemos estado trabajando. Por pura inercia del sistema.

Ahora ha acabado todo. El resultado es el mismo en ambos casos. Sólo que unos podemos permitirnos viajar por conseguir el suficiente dinero y otros no.

No es una crítica a las personas, ni mucho menos, es una crítica al sistema. Ese que te obliga a seguir paso tras paso una serie de pruebas o instrucciones para acabar tarde o temprano con un título que sirve de más bien poco. Nos han metido un Máster absurdo y una prueba de Estado que sólo servía para que los de Aranzadi hiciesen negocio. Y Dios te libre de ser el único de tu grupo en suspender, que el sistema se encargará de hacerte ver como un paria. Ve siempre al mismo ritmo del rebaño y cumple tus objetivos a tiempo, no vaya a ser.


Ahora que he burlado al sistema, que he conseguido sus objetivos pero dedicándome a trabajar en lugar de a estudiar conceptos que la siguiente semana todos olvidaremos, ahora sí, voy a viajar. Y a cerciorarme de que hay cositas más importantes por ahí que un título. El cual encima, por si fuera poco, sólo sirve para que sigas pagando y te permita ejercer.

Es horrible cómo los universitarios deslegitiman inmediatamente la opinión política de alguien "sin estudios". El típico rasta que lee a Saramago y tiene más idea que todos los inútiles de mente cuadrada dentro de un aula.

Bueno, yo he superado al sistema. He conseguido todo lo que se me proponía y, además, a lo grande. ¿Quién me va a deslegitimar a mí?

"Noelia, no seas prepotente". ¿Por qué no? ¡Tengo un título! ¡Y de los importantes!
Ridículo, ¿verdad?

Así os veis.